martes, 4 de noviembre de 2014

Momentos...





He leído un libro, bueno, he leído muchos, pero he leído un libro que me ha encantado. Tampoco es extraño, o me gustan y los devoro o no me gustan y los olvido. Pero he leído un libro que me ha encantado.

Quería leerlo tan pronto salio, pero no era el momento. Cada libro tiene su momento de lectura y, desgraciadamente, aunque me apetecía muchísimo leerlo en el mismo instante que lo pusieron a la venta... tuve que esperar a que fuera su momento.

Creo que cada cosa tiene su momento, estoy convencida de ello, si sabes escuchar, sabes cada cuando se tienen que hacer las cosas. No vale la pena querer hacerlas deprisa ni en el mismo instante en que nos apetezca, es hacer las cosas cuando toca. Lo malo de eso? No siempre se escucha bien.

Soy impulsiva, muchas veces, más de las que quisiera, las cosas se han de hacer en ese mismo instante, sea o no su momento, lo quiero para ayer y, en realidad, eso no esta bien. Eso hace que las cosas no terminen saliendo como espero.

El otro día me dí cuenta de que volvía a querer. No ha sido un flechazo, no ha sido algo rápido pero ha ido pasando sin que me diera cuenta... o al menos, sin que ya estuviera delante de mi nariz y no hubiera forma de apartarlo.

Me dí cuenta de ello mientras cenabamos, no era una cena de super enamorados, no íbamos elegantes ni teníamos una conversación transcendental, era una cena como otra cualquiera. Él estaba sentado enfrente de mi y al subir la cabeza, una de tantas veces, me dí cuenta de que le quiero. Si lo pienso eso tampoco es extraño, pero lo fue para mí, me di cuenta de que le quiero y me sorprendio. Obviamente no dije nada, seguí comiendo y pensando en lo que acababa de descubrir.



lunes, 2 de junio de 2014

Sonrisa ...


" A ver esa sonrisa..." dices mientras levantas mi barbilla con tus dedos.

Tengo el culo aún rojo y ya se van viendo las marquitas que tus manos han dejado en él. 

He apretado los dientes contra mis labios mientras tu mano hacia sonar mis nalgas. 

He tenido que respirar hondo cada vez que considerabas mi respuesta inadecuada y me lo hacías ver con sonoras palmadas, sólo amortiguadas por tu voz.

Y aún así, después de luchar contra mi propio cuerpo y mi propia mente, una sonrisa inundaba mi cara al oirte decir tan sencillas palabras.

domingo, 27 de abril de 2014

Comunicación...



Ya ha pasado un año y medio desde que todo comenzó. Es mucho tiempo, pero los cambios se dan tan despacio.

Cuando ya dejas de odiar y de culpar y te das cuenta de que, oh!, tu también tuviste tu parte de culpa... La gente habla y dicen: "Si, ese es el momento en que todo cambia" Momento? No... eso se da con mucho tiempo y los cambios van viniendo despacito y los arreglos que vas haciendo son graduales, no se dan de hoy para mañana, no son de un momento.

En mi caso, los peores cambios son lo de la comunicación. Lo de ser comunicativa no va conmigo, y que se vea en mi cara lo que pienso tampoco ayuda.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo más fácil es escuchar. La gente, los amigos, se piensa que les haces un favor escuchandoles... en realidad el que escucha también recibe su parte de favor, porque cuando escuchas no tienes que ser consciente de tus problemas, de tus dudas, de tus inseguridades... Y eso, eso siempre es más fácil.

Y aquí estoy, intentando ser comunicativa y eso no es lo mío. Así que tiene que venir alguien, en realidad tiene que venir ese alguien que ayuda a que sea capaz de arreglarlo todo, a enseñarme en que consiste la comunicación. Escuchar y explicar, no sólo escuchar. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Asustada...


Y yo asustada. Yo que era la que estaba en terreno conocido... Yo que ya he visto algunas cosas... Yo que sabía a lo que iba...

Y tu seguro. Ni indeciso ni con miedo. Tu reconfortandome a mi, dejandome elegir... Eso no tenia que ir así.

Pero cuando imaginas algo mucho, cuando imaginas la situacion, la conversacion... cuando haces eso... nada es como se espera.

Siempre me asusto, creo que eso es algo que no voy a poder cambiar, en el primer momento de cada cosa nueva me asusto. Aunque sepa que es lo que deseo, que es lo que he estado esperando, me asusto. Me entra el panico, retrocedo y retrocedo hasta notar la pared a mi espalda, miro por donde huir y, entonces, acepto la novedad.

Y al final, esa sensacion de llevar zapatos nuevos, de volver a saborear el caramelo que más gusta. Unas marquitas, pequeñas, y la sonrisa en la cara al mirarlas los dos.

Habeís jugado alguna vez en alguna fiesta? Si, no? Da igual, espero que haya sido genial.